El 26 de Noviembre de 1944 nace simultáneamente con el matrimonio de Lola y Facundo una familia y una empresa familiar dedicada a la fabricación y venta de frutos secos.
En los años de posguerra había pocas posibilidades para la alimentación que fueran de Libre-Comercio (la mayoría de los productos estaban intervenidos). Los frutos secos estaban libres y especialmente las pipas de girasol.
Facundo y Lola vieron ese llamado ahora “nicho de mercado” y lo acometieron con valentía sin capital propio, partiendo de un crédito inicial de 90.000 pts del Antiguo Banco Hispano Americano y a base de tesón y de visión iniciaron un bonito proyecto de empresa que además satisfacía necesidades de alimentación sana a un precio realmente atractivo (… ese hombre no tiene ni para pipas…), cubría los tiempos de ocio y diversión y fomentaban los consumos de grupo… ¿Quién negaba un puñado de Pipas Facundo a un amigo…?
Fueron tiempos difíciles, sus únicas cartas eran su trabajo y su honradez. Siempre transmitieron con su ejemplo que “el mayor negocio es: Ser honrado”, porque al serlo tus proveedores, tu banco, tus clientes y tus consumidores se darán cuenta de ello y no te olvidarán nunca.
Gradualmente formaron un equipo de personas trabajadoras, leales y solidarias; gente sencilla, hombres y mujeres del pueblo y su comarca de los que sienten la empresa como propia porque de ella comían tanto los jefes como se les llamaba familiarmente en la fábrica, como sus trabajadores. En los pueblos de Castilla cuando se tocaba a rebato por ejemplo por causa de un incendio sus hombres y mujeres eran capaces de jugarse la vida por apagar el fuego de cualquier vecino, todos ayudaban a todos. Por esa filosofía no resulta extraño comprender que ante un grave accidente ferroviario, ocurrido en frente de la Fábrica el pasado 21 de agosto de 2006, de inmediato pararon todas las máquinas, saltaron las vallas del ferrocarril y subieron a sus vagones a salvar a los viajeros heridos. |